Core Seeds

Los dos factores clave para el cultivo biológico de marihuana.

Publicado el 25 de Marzo del 2020

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¿Conoces los factores clave para el cultivo biológico de marihuana?

 

Cuando se cultiva cannabis, ya sea para uso lúdico, pero sobre todo si su uso es medicinal, el máximo estándar de calidad lo marca el cultivo biológico.

Da igual si su uso es fumada o vaporizada, como para hacer comestibles o algún tipo de cosmética cannábica, cuanto más natural sea su cultivo, mejor. Exponemos las claves para que un cultivo biológico tenga éxito de la forma más sencilla posible.


Que es un cultivo biológico

 Cultivo orgánico, cultivo ecológico o cultivo biológico, tres formas para definir un sistema de cultivo que se basa en la utilización óptima de los recursos naturales, sin el uso de  productos químicos sintéticos como abonos ni contra plagas, intentando conservar la fertilidad de la tierra a la vez que mostrando un total respeto el medio ambiente.

En esta definición no encaja el cultivo de interior por el uso de luz artificial y otros aparatos eléctricos. No se puede considerar un cultivo 100% orgánico ya que empleamos una energía no renovable. Pero dado que  muchos cultivadores no pueden cultivar en exterior, únicamente vamos a tratar el aspecto más importante de un cultivo ecológico, que es como se nutren las plantas.

Tierras, sustratos

Es un factor esencial en cualquier cultivo. En un suelo con un sustrato de máxima calidad las plantas crecerán rápidamente y con buena salud. En un sustrato de mala o dudosa calidad, nos podremos encontrar elementos no deseados como plagas, enfermedades y todo tipo de patógenos, incluso materia orgánica todavía en descomposición . Esto puede derivar en diferentes enfermedades, o incluso llegar a la muerte prematura de la planta, causando la pérdida, no solo de tiempo sino también de dinero.

Algo genial sería disponer de una compostadora, que con el tiempo nos proporcione un compost de primera calidad. Pero también es imposible para multitud de cultivadores. Per existen muchos productores de sustratos específicos para cultivar cannabis que ofrecen productos 100% orgánicos. Es una inversión que realmente merece la pena, pero también es posible hacernos nuestra propia mezcla nosotros mismos.

Solo necesitaremos unos pocos ingredientes, como turba, humus de lombriz, guano de murciélago o fibra de coco para mezclar.

Son artículos que podemos encontrar con seguridad en prácticamente cualquier centro de jardinería. Las proporciones para la mezcla pueden ser muy variables. Pero una proporción adecuada está por ejemplo en un 20% de fibra de coco que aporta aireación para las raíces además de retener líquidos, un 30% humus de lombriz, y un 50% turba.Resulta muy difícil que usando estos elementos en esta proporción no esté a la altura de las exigencias.

Nutrientes

Básicamente disponemos de dos opciones. O utilizamos algún abono líquido producido por algún fabricante reconocido, siguiendo las tablas de abonado que suelen presentar, o utilizamos un abono sólido. Cualquiera de las dos opciones es totalmente válida pero si es posible utilizar abonos sólidos supone una gran facilidad al añadirlo en en el sustrato cuando se hace la mezcla, y olvidarse durante varias semanas de utilizar cualquier otro tipo de abono. El humus de lombriz es una de las mejores opciones para alimentar nuestras plantas durante toda la fase de crecimiento, con un contenido apropiado de nitrógeno, que potencia el desarrollo de ramas y hojas. Y para la fase de floración el guano de murciélago ofrece unos resultados realmente espectaculares, ayudando a una exuberante floración por su alto contenido en fósforo y potasio.

La diferencia entre abonos sólidos y líquidos tan sólo se encuentra en que los sólidos son de liberación lenta, es decir que pasarán días desde su aplicación hasta que los nutrientes estén disponibles para las plantas, y los abonos líquidos son de absorción rápida, disponible para las plantas desde el momento en el que se aplican. 

Con los abonos sólidos, la mejor opción, es hacer varios trasplantes ,siempre en la fase de crecimiento, cada 3 ó 4 semanas. Así nos aseguramos que la planta tenga siempre los nutrientes necesarios en una concentración adecuada. Y antes de que la floración se inicie, realizaremos un último trasplante añadiendo una buena carga de guano de murciélago en el sustrato. Es muy posible que las plantas nos pidan más nutrientes durante el período de floración, para lo que podemos elaborar un buen té de guano, diluyendo el guano de murciélago en agua templada y dejando reposar.

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