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Los principios del cultivo de marihuana en exterior.

Publicado el 24 de Marzo del 2020

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Los principios del cultivo de marihuana en exterior, en Coreseeds.


 Cultivar marihuana en exterior, al aire libre, es una práctica totalmente diferente a cultivar hierba en el confort del interior. El cultivo interior se basa en recrear el ambiente natural del exterior, y ofrece al cultivador el control de prácticamente todas las variables, desde la temperatura a la humedad, pasando por la iluminación. Cultivar en exterior es algo totalmente distinto. La madre naturaleza es la que controla todos los factores, el calor y la humedad no se pueden controlar, y las plagas pueden ser un problema mucho mayor.

Antes de empezar con el operativo del cultivo exterior, hay varios aspectos a tener en cuenta y aportamos una lista con los factores básicos para el cultivo de cannabis al aire libre para tener el mejor comienzo posible.

Antes de comenzar a cultivar marihuana en exterior, es muy importante pensar en si el lugar es el apropiado. Si habitamos en una zona del mundo que no tolera la marihuana, es mejor cultivar en interior por motivos de seguridad.

La ubicación

La ubicación es un factor fundamental que hay que tener en cuenta por las necesidades climáticas de la marihuana. El cannabis es muy adaptable que habita de forma natural en todo el mundo, desde temperaturas tropicales hasta los climas más duros.

Una temperatura continua de 30°C o más, frenará el crecimiento de la planta o lo detendrá por completo, mientras que las temperaturas inferiores a los 12°C perjudican a la salud de la planta y pueden ser fatales. antes de empezar a cultivar debemos conocer si la zona en la que vivimos está en este rango de temperaturas.

Las ubicación también es fundamental para la exposición a la luz diaria durante el ciclo de cultivo. Las horas y la intensidad de luz que recibe una planta diariamente es vital por dos motivos. El primer motivo es que las plantas necesitan luz para poder hacer la fotosíntesis, la forma en la que transforman la luz del sol en energía. El segundo motivo es que las variedades fotoperiódicas necesitan una reducción en el ciclo de luz para saber que se acaba el verano y ya es el tiempo de florecer. Saber en que zona estamos nos ayudará a saber cuánta luz pueden obtener nuestras plantas diariamente al día durante el ciclo de cultivo y cuándo comenzará la floración.


 El máximo de horas de luz directa y buena aireación 

Tenemos que buscar el lugar del jardín con el máximo de luz solar posible. Cuanta más luz reciban, más fotosíntesis harán las plantas y más energía tendrán para crecer y producir cosechas más copiosas. Si  en nuestro jadín tenemos un sol demasiado intenso en pleno verano, deberemos controlar la hidratación de las plantas.

Si el jardín también está expuesto a una corriente de aire, les ayudará a crecer más fuertes y a ser capaces de soportar el peso de sus propios cogollos. Las plantas expuestas a una ligera corriente de aire se adaptan haciéndose más robustas, especialmente cuando son jóvenes. Si el aire es excesivo es recomendable utilizar algún tipo de cortavientos o algún otro tipo de  resguardo.

Elegir el momento adecuado

En el cultivo exterior es la madre naturaleza la que tiene el control, por lo que en el cultivo al aire libre hace falta paciencia. Hay un periodo del año en la que los cultivadores deberemos germinar las semillas, conducirlas en las fases de crecimiento y de floración y, por último, cosecharlas. En los trópicos tienen la suerte de poder cultivar marihuana durante todo el año, pero en zonas más al norte tendrán que obedecer el ritmo de la naturaleza y cultivar en la temporada adecuada. También podemos ampliar la temporada de cultivo empezando a cultivar las plantas en el interior, a salvo de posibles heladas, y cuando el clima lo permita trasplantarlas al exterior. Una buena época para mover las plantas al exterior alrededor de mayo. La cosecha suele ser entre mediados de septiembre y finales de octubre, algo que depende del tipo de variedad que cultivemos, variedades índicas son más tempranas y variedades sativas más tardías, un factor a tener en cuenta dependiendo de la zona.

Decidir que variedad cultivar

La marihuana es muy apreciada en todo el mundo. Si la exponemos a varios factores ambientales, y a distintos métodos de cria da lugar a una gran cantidad de variedades. Existen miles de variedades, cada una de ellas con patrones diferentes de crecimiento, floración, sabores, efectos, e incluso colores.

 En zonas de climas templados ,o donde el invierno sea más tardío tienen la posibilidad de poder cultivar casi cualquier variedad, mientras que en áreas con climas fríos donde el invierno llega antes y una temporada de cultivo corta, las variedades que son apartas para el cultivo se reduce a plantas índicas, más fuertes y rápidas de floración.

También en zonas con un verano corto y un clima más duro, o simplemente lo que se quiere es cosechar lo antes posible, las variedades autoflorecientes son más recomendables. Las variedades autoflorecientes no necesitan una reducción del fotoperiodo para poder florecer, y pueden aguantar soportar temperaturas más frescas, ya que parte de su genética proviene del cannabis ruderalis, que está adaptada para subsistir en algunas zonas de Siberia.


Macetas o suelo

El cultivo en exterior se hace principalmente en tierra. Se puede cultivar en macetas o directamente en el suelo de una huerta. Son dos posibilidades que tienen sus ventajas e inconvenientes y un método no tiene porque que ser mejor que el otro.

El cultivo en macetas es un buen método para terrazas o un jardín pequeño.Con los tiestos también tenemos la posibilidad de limitar el tamaño y la altura de las plantas, algo destacadamente necesario si necesitamos discreción con la plantación. Cuanto mayor tamaño de la maceta, mayor será la planta, y viceversa.

El cultivo en macetas también nos permite mover las plantas según las necesidades, debido a una ola de calor o un exceso de lluvia por ejemplo.También permite asegurarse de utilizar una tierra de calidad.

El inconveniente de cultivar marihuana en macetas es que necesitan un poco más de atención al tener que asegurar una cantidad correcta tanto de agua como de nutrientes, que deberemos incorporar al riego pues las maceta, dependiendo del tamaño solo proporcionan una pequeña cantidad de agua y fertilizantes. También pueden volcar si hay vientos fuertes.

Si el cultivo de marihuana es directamente en el suelo, una de las mayores ventajas es el espacio para las raíces que pueden penetrar a mayor profundidad en el suelo, y por lo tanto, obtener grandes cantidades de nutrientes y agua. Este sistema más complejo también protege a las plantas y hace que sean más resistentes al viento y al mal tiempo. El aumento de espacio permite que las plantas crezcan muchísimo más. También habrá una diversidad muy rica de vida microbiana, con hongos micorrízas y bacterias altamente beneficiosas para nuestra apreciadas plantas.

El mayor inconveniente de cultivar directamente en el suelo es que no permite mover las plantas durante condiciones climáticas extremas si fuera necesario.

Siempre hay que tener en cuenta el ph

El ph es una escala que se utiliza para determinar la acidez, alcalinidad o neutralidad de una solución o un suelo. Todos los suelos tienen un pH que se puede medir con tiras de papel o sondas. Es necesario conocer y mantener el ph del suelo dentro de un rango concreto.

La escala del pH va de 1 a 14. De 1 a 6 indica acidez, 7 es neutro, y de 8 a 14, alcalinidad. A la marihuana le gustan suelos levemente ácidos, concretamente entre 6,0 y 7,0. Si el pH del suelo es demasiado alto, podemos añadir materia orgánica, azufre o turba para solucionar el problema. Si el pH es demasiado bajo, podemos usar cal y ceniza de madera.

Regar correctamente

El agua es vital para la vida, incluidas las plantas, pero agua en exceso puede ser muy perjudicial, e incluso puede acabar con ellas. Regar en exceso es un error bastante común entre cultivadores recién iniciados causando patologías como podredumbre de raíz, en incluso llegando a producir la muerte por ahogamiento. En exterior, la lluvia puede hacer que sea más difícil calcular con exactitud cuanta agua reciben las plantas Y es muy importante que dispongan de un buen drenaje.

A la hora de regar los tiestos, es recomendable esperar hasta que la capa superior del suelo esté seca antes de volver a regar.

Las plantas gigantescas de marihuana que crecen en el suelo están sedientas casi a diario. Los diferentes tipos de suelo retienen el agua en distintas cantidades.

Los nutrientes necesarios

Las plantas de cannabis necesitan nutrientes concretos durante las diferentes etapas del desarrollo. El cannabis necesita tres nutrientes principales, conocidos como macronutrientes: nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K). Juntos, se denominan N-P-K.

 La falta de nutrientes causa carencias que afectarán al correcto crecimiento de las plantas, mientras que un exceso podría quemar las raíces y ser igual de perjudicial.

Los nutrientes tienen que añadirse en proporciones específicas durante las distintas fases del ciclo de crecimiento.

Durante la etapa de crecimiento, la marihuana requiere de un alto nivel de nitrógeno y potasio, y un nivel bajo de fósforo. Durante la floración es diferente, demandando un nivel bajo de nitrógeno, y un nivel alto de fósforo y potasio. Las plantas también necesitan micronutrientes, como calcio, magnesio, azufre, hierro, manganeso, boro, molibdeno y zinc.

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