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Canadá, un año después de la legalización de la marihuana recreativa.

Publicado el 30 de Octubre del 2019

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Canadá, un año después de legalizar la marihuana recreativa.

El 17 de octubre de 2018 Canadá se convirtió en el primer país del G7 en permitir la venta y el consumo de marihuana con fines recreativos. Fue todo un hito, que hasta esa fecha, sólo un estado soberano, Uruguay, había dado este paso.

Tras seguir los pasos de Uruguay por el gobierno de Justin Trudeau, las expectativas en torno a cómo evolucionaría la medida en uno de los países más desarrollados del mundo han ido evolucionando en aciertos y errores. Doce meses después de su implementación el resultado es satisfactorio en materia de salud pública. Sin embargo, en el modelo de comercialización hay mucho que hace pensar en que se puede replantear y mejorar el modelo.

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 Buenos números económicos, leve aumento del consumo, pero solo en el segmento de adultos.

Canadá, a través de la Encuesta Nacional de Cannabis, muestran que en los primeros diez meses de la legalización de la marihuana recreativa las ventas sumaron 676 millones de dólares canadienses. Sólo entre junio y julio las compras aumentaron 14%, por lo que en el séptimo mes del año se vendieron 104 millones de dólares canadienses en productos asociados a la marihuana recreativa. Con esta tendencia los especialistas creen que al completarse el primer año de la medida las ventas del sector serán cercanas al billón de dólares.

La misma medición reveló que en el país hay 4,9 millones de consumidores de marihuana, lo que equivale a 16% de la población. Pese a que el informe oficial evidencia que en términos generales el consumo se ha mantenido prácticamente estable frente a las cifras de hace un año, llama la atención que el único segmento que registra un incremento es el de los adultos mayores.

“El número de canadienses mayores de 65 años que reportó haber consumido cannabis recreacional en los últimos tres meses aumentó de 3% a 5% durante este período, señaló el informe presentado por Statistics Canada, correspondiente al segundo trimestre de este año.

La industria, problemas de abastecimiento y sus restricciones.

La noticia de la legalización en Canadá fue recibida con entusiasmo por los principales actores de la industria. El cannabis ha atraído a numerosos inversores por su potencial de crecimiento, y Canadá, con su nueva regulación, ofrecía un buen terreno para experimentar con sus productos.

Todas las provincias se organizaron para abrir sus propias tiendas para vender la marihuana legal. En algunas provincias esas tiendas eran controladas por el Estado, en otras la venta se hacía en tiendas tanto privadas como estatales y en otras simplemente fue la industria privada la que obtuvo la licencia para vender la marihuana legal.

Por ejemplo en Quebec, es el estado el que comercializa la marihuana legal en las tiendas de la Sociedad Quebequense del Cannabis, SQDC.  Jean-François Bergeron, es el director de esta sociedad estatal quebequense y declaró:

"Fue un año ocupado. Y estamos extremadamente contentos del trabajo hecho. Seguro que el comienzo se complicó por indisponibilidad del producto y vino a restar importancia al trabajo hecho. Pero cuando tenemos en cuenta el conjunto de la operación y la apertura de las tiendas que se hizo en un tiempo récord. Teníamos menos de un año para crear una sociedad estatal para un producto más bien particular para hacer competencia al mercado negro. Solo la configuración de la estructura fue todo un desafío. Y estábamos listos".

Pero a pesar de estar listos, hubo desabastecimiento, pero esto no se debió al modelo de la SQDC. De hecho, fue problema nacional y todas las provincias tuvieron el mismo problema tanto en las tiendas privadas, semi privadas como estatales. Sencillamente los productores no lograron llenar las necesidades del mercado.

Además chocaron con la mismas leyes que permite actuar en todo el país.

Muchos productores se están quejando ya de las excesivas regulaciones comerciales. Al contrario que las compañías estadounidenses que operan allí donde la marihuana ya está legalizada, como California o Colorado, las compañías canadienses se topan con rígidas restricciones a la hora de publicitar sus productos. La ley impide asociarlos a emociones y es muy estricta en su rol dentro del espacio público.

Canadá ayuda a esclarecer las paradojas a las que se enfrenta la industria de la marihuana.

Con casi toda seguridad cada vez más países se encaminen a su legalización, a la vez que se aplican más obstáculos a la publicidad y al consumo de sustancias nocivas, sean cuales sean. Su ley, entre otras cosas, impide publicitar la marihuana que se asocie "o evoque una emoción negativa o positiva", o que inspire "un modo de vida que incluya glamour, diversión, excitación, vitalidad" o "riesgo". Es decir, las compañías tienen la obligación de publicitar sus productos de forma neutra.

Mientras tanto. ¿Qué sucede en Estados Unidos?

Pues todo lo contrario. Las compañías ya se han puesto manos a la obra para comercializar su producto. Las marcas pueden asociarse a figuras célebres y admiradas para distinguirse de la competencia, pudiendo profundizar en un mercado aún sin explotar. Son malas noticias para las empresas canadienses, que hasta ahora siempre habían ido un paso por delante. El mercado estadounidense goza de un potencial más grande y ya da trabajo a 200.000 personas empleadas.

En números, el mercado es mayor solo por una cuestión de propoción. Sólo California tiene 39 millones de habitantes, dos más que Canadá. Se estima que el volumen total de dinero movido por la industria del cannabis en EEUU es ya de 50.000 millones de dólares al año, con $10.000 en ventas directas. Canadá no alcanzaría esta cifra hasta dentro de dos años. Y todo mientras la marihuana no está legalizada en la totalidad de los Estados Unidos.

Una circunstancia que induce a la preocupación de los productores canadienses, por el temor a quedarse fuera de juego por culpa de la misma norma que les permite operar con arreglo a la ley.

¿Y Europa?

El modelo canadiense debe ser de mucha utilidad para los estados europeos, donde el tabaco o el alcohol soportan duras regulaciones en el espacio público y en materia publicitaria.

Para cualquier país es una gran tentación legalizarla. Tentación justificada por los miles de puestos de trabajo que se crearían, una recaudación en impuestos millonaria, además de aumentar las exportaciones. Tanto en España como en el resto de Europa el debate ya está abierto, con algún estado, como Luxemburgo, que ya prepara una ley de legalización integral del cannabis, y a la vez que la propia ley les pone límites a su crecimiento, prohibiendo su publicidad o impidiendo que se comercialicen de formas agresivas y atractivas.

Aspectos económicos de la legalización en España


Al margen de los aspectos más puramente sanitarios, otro punto de vista objeto de estudio en el debate sobre la legalización de la marihuana es la que ha afecta al factor económico, dado que la legalización del cannabis generaría una actividad productiva e industrial de alto impacto.

Y en este sentido, dicha industria podría suponer para España una actividad económica cuya cuantía superara los 8.000 millones de euros en 2028, estimación de Prohibition Partners de este año, dadas las idóneas condiciones climatológicas y tecnológicas existentes en nuestro país para su desarrollo.

Entonces, si contamos los índices de consumo, los temas sanitarios y económicos, y analizamos la tendencia creciente de países que optan por una regulación más abierta, así como lo que parece una imparable progresión internacional hacia la legalización de la sustancia, la pregunta que hay que hacerse es si no debería ir posicionándose España ante esta situación, con el objetivo de obtener cuanto antes todos los beneficios potenciales, los personales, sociales y económicos, que ofrece este nuevo nicho de mercado.

¡¡Legalización ya!!

Las paradojas de la cada vez más vieja y rancia España, así como la podrida Europa y sus legisladores, solo son otra muestra más del retraso de estas instituciones con la sociedad y sus demandas, con argumentos poco sólidos y desfasados en el tiempo, más propios de otra época, que muchos creíamos ya superada, pero siguen demostrandonos que no es así.

Mientras tanto desde el Ministerio de Sanidad español siguen diciendo que "una legalización de la marihuana recreativa no está en la agenda".

  Algo a lo que nos tienen acostubrados a los ciudadanos, llevan décadas de retraso con la sociedad que legislan…. Y así nos va.

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