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Como optimizar la luz en el cultivo de interior.

Publicado el 15 de Enero del 2019

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 Conocer el funcionamiento de la luz y de que manera es posible manejarla para optimizar e incrementar el rendimiento en el cultivo de interior, es un pieza clave de la sabiduría que todo cultivador debe tener. Desde la germinación hasta la floración, la luz es uno de los factores de más importancia en las necesidades de la planta de cannabis para su óptimo cultivo.

 Sin la luz necesaria, las plantas no prosperan, y la marihuana en concreto demanda una gran cantidad de luz para obtener el mejor resultado de su cultivo.

No solo basta con tener la luz suficiente, también conocer como utilizarla para los diferentes ciclos vitales de la marihuana, optimizará su empleo y ayudará a conseguir el máximo rendimiento de nuestro cultivo de interior.

Mayor intensidad de luz deriva en una mejora estructural de la planta y en un mayor tamaño de los cogollos, algo que se traduce en un aumento de la cosecha.

Te damos unos consejos básicos para su óptima utilización, que aunque puedan parecer algo obvio, en ocasiones son ignorados.

Reflectores, uso obligatorio.

Los reflectores, bien situados, son la mejor herramienta para dirigir de la manera más efectiva la luz hacia nuestras plantas de marihuana. Como su nombre indica, reflejan la luz de las lámparas, aumentando y optimizando la intensidad y la superficie a la que esta llega. Existen varios tipos diferentes de reflectores, lisos, granulados, gaviota, parabólicos....etc.

Papel reflectante para las paredes del cultivo.

Además del reflector, la mejor manera de aprovechar al máximo la luz que emiten las bombillas es poner algún tipo de reflectante en las paredes que haga que la luz rebote y se dirija a las plantas. Se puede conseguir como resultado el incremento de la reflexión de hasta un 30%.

 Si es posible evitar las esquinas de 90º, haciendo curvas progresivas, cubrirán mejor todo el interior de la superficie de cultivo, facilitando el reparto más uniforme de la luz.

 También para un papel reflectante es mejor que sea de superficie granulada en lugar de lisa, aunque pueda parecer lo contrario la reflexión es superior.

Otra opción es pintar las paredes con pintura blanca mate, bastante efectiva a la hora de reflejar la luz y puede ayudar como método de desinfección y limpieza cada vez que se pinta.

Renueva las lámparas.

Las lámparas son el elemento más importante en el cultivo interior, sin luz no hay vida vegetal, y tienen una vida útil concreta, cuando hayan cumplido un tiempo determinado de uso (viene especificado por el fabricante) empezaran a bajar su rendimiento, esto dependerá del uso y del tipo de lámpara que se utilice.
Hacer un seguimiento de las lámparas con el paso del cultivo nos proporcionará información sobre si se le saca el máximo provecho al equipo. Como norma habitual, la gran mayoría de lámparas se deberían reponer cada año, o cada 3-4 cultivos, después darán un rendimiento inferior al deseado.

 No es recomendable tocar con los dedos las lámparas.

La grasa de los dedos, cuando se toca, se pega al cristal de la lámpara dejando manchas en el, esto reduce de forma notable la vida útil de una lámpara, pudiendo llegar a hacerla explotar en casos extremos.

También las manchas harán de barrera para la luz, por muy pequeñas que sean el efecto negativo en la intensidad lumínica se hará notar en perjuicio de las plantas.

Este es un consejo muy desatendido por muchos cultivadores de interior, y si se quiere obtener el máximo rendimiento del equipo lumínico para lograr el resultado más elevado, conlleva el uso de las lámparas en su capacidad más alta.

Tan solo con protegernos las manos con unos guantes o con un simple papel de cocina cuando se vaya a manipular la bombilla, será más que suficiente para asegurarnos de no reducir las capacidades de la bombilla.

 Las lámparas, lo más cerca que sea posible.

Cuanto más cerca de la fuente de luz, más luz y más calor nos proporcionará. La intensidad lumínica se reduce con la distancia, cuanto más cerca de las plantas se encuentre más potente será su intensidad.

Pero también aumentará el calor, haciendo peligrar la integridad de las plantas, produciendo quemaduras, estrés lumínico y muchos otras preocupaciones. Deberemos saber adaptar la distancia con el máximo rendimiento lumínico y el mínimo riesgo térmico para las plantas, por lo que disponer de un sistema de poleas, o cualquier otro que proporcione la posibilidad de subir o bajar la lámpara según las necesidades de cada ciclo del cultivo, nos aportará una gran ventaja a la hora de sacar el máximo rendimiento a nuestro equipo lumínico, y así obtener el máximo rendiento de nuestras variedades favoritas.

 

 

 

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