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Como secar y curar cogollos de marihuana.

Publicado el 02 de Octubre del 2018

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Despues de observar y vigilar como se desarrolla todo el proceso de la planta, la siembra, el crecimiento, los diferentes transplantes, los riegos, la floración, llega la hora más esperada, hay que cosechar, pero aunque el ciclo vital de tus plantas llegue a su fin no significa que el trabajo se acabe, empiezan las labores post cosecha, cortar, secar, curar y almacenar la hierba son pasos tan importantes como el resto de pasos en el cultivo para conseguir el mejor resultado.

Como en todo, la paciencia es importante, puede parecer que secar la marihuana es algo sencillo que no necesite mucha atención pero si no hacemos un secado correctamente puede dar al traste con todo el esfuerzo empleado en todo el periodo de cultivo, secar la cosecha correctamente la protegerá de posibles problemas como el moho, si no se presta ateción a la humedad, y conservará los aromas y sabores de las flores además de su potencia.

lo primero es decidir cuando se cortan las plantas.

que dependerá sobre todo de la variedad que cultivemos, las índicas más tempranas y las sativas más tardías.

Una vez decidido esto:

Antes de cortar, es mejor planificar y preparar el sitio donde se van a secar los cogollos de marihuana.

Así cuando cortemos estará todo preparado para el secado.

El lugar seleccionado debe tener unas condiciones básicas, debe ser un lugar oscuro donde no entre la luz o sea mínima y evitar que se degrade la calidad de los cogollos, la luz es un gran enemigo del THC.

Otro enemigo es la humedad, una humedad excesiva puede que el cannabis no llegue a sercarse del todo o que el tiempo de secado se alargue demasiado y hace que el riesgo de contraer hongos que puedan afectar a la hierba sea más alto. La humedad se controla muy bien en un lugar ventilado,incluso se puede utilizar un ventilador intentando evitar que de el aire directamente a los cogollos para que no se sequen demasiado rápido, o que se pueda ventilar el habitáculo por lo menos una vez al día y renovar el aire del interior.

La limpieza también es importante, se puede aderir a los cogollos polvo o suciedad que acabariamos consumiendo con la marihuana.

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Un metodo muy habitual de secado es colgar las ramas.

 O las plantas enteras, en cuerdas boca abajo, como si tendieramos la ropa despues de lavarla, así el secado será uniforme al no estar en contacto con nada ninguna parte de los cogollos, se suele recomendar deshojar la planta antes de colgarla, así los cogollos estarán más en contacto con el aire y se secará antes, pero también se puede colgar la planta con las hojas y quitarlas despues del secado, solo tardará un poco más.

Una temperatura que oscile entre 18 y 23 grados y una humedad que no sobrepase el 50% es lo recomendable. El factor de la humedad es importante porque si la humedad es demasiado baja los cogollos se secarán demasiado rápido, y eso afectará negativamente sobre todo al aroma, el sabor y también la potencia, y si es demasiado alta tardará más en secarse aumentando las posibilidades de infección por hongos, ya que se desarrollan mejor en ambientes húmedos y dejaría inservible todos los cogollos afectados. Nunca está de más usar un termohigrómetro para poder medir estos parámetros y actuar en consecuencia si alguno de ellos no coincide con los recomendados.

 También se puede secar en bandejas de secado.

 Algunas se pueden ensamblar unas encima en las otras o incluso vienen integradas en forma de estanterías, siendo una muy buena opción para cuando no se dispone de mucho espacio, y se reparten los cogollos recien cortados sobre las bandejas, que vienen con orificios el la base de apollo de los cogollos para permitir la circulación del aire en todas direcciones. Puede dar más trabajo el tener que cortar todos los cogollos y deshojarlos para poder colocarlos a secar pero siguiendo las mismas condiciones de oscuridad, humedad, temperatura, se obtendrán resultados igualmente satisfactorios.

Si se ha seguido correctamente alguna de estas tácticas, en el plazo de entre 15 y 20 días la marihuana debería estar completamente seca. Una forma de comprobarlo es doblar un tallo, si se rompe y cruje ya estará seca, si por el contrario, si se dobla sin romperse ni crujir, habrá que esperar un poco más.

Una vez completado estos pasos es hora de envasar la hierba, ya se podrá consumir pero, si la envasamos para conservarla en un recipiente adecuado y dejamos que se cure pasaremos de tener una buena marihuana a tener una de campeonato.

El curado es la fase en la que las flores de cannabis, una vez secadas adecuadamente, en la que se posibilita la descomposición de la clorofila y sus azúcares dejando que se eliminen para la mejora del aroma, el sabor, y aumentando la potencia. Esta eliminación de la clorofila y azúcares suprime ese gusto de la marihuana recien cortada o fresca, que normalmente produce tos y picor de garganta (el único causante de estos rasgos negativos es la clorofila y sus azíucares), aumentando la suavidad de la hierba, produciendo un humo mucho más suave y en el que se aprecian muchos más los sabores proporcionados por los terpenos, al ser fumada o vaporizada.

Para curar la marihuana no es necesaria una equipación especial.

 Solo se necesita un recipiente hermético, de cristal por ejemplo, que se almacena en oscuridad. Básicamente cuanto más tiempo se esté curando, más se potenciarán las cualidades de la marihuana, y bastará con ir abriendo el envase un poco cada día para que el aire circule entre los cogollos y se renueve, dejando el envase abierto unos 15 minutos, permitiendo que la clorofila y los azucares se escapen y favoreciendo la degradación de estos productos químicos no deseados. Es un proceso que dura entre dos semanas y dos meses.

 Una vez completados estos pasos, el cannabis ya estará en las mejores condiciones para su consumo, ya sea uso lúdico o terapéutico.

 

 

 

 

 

 

 

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