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Diferencias entre fumar y comer marihuana

Publicado el 18 de Diciembre del 2019

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¿Conoces las diferencias entre fumar y comer marihuana? Son varias.

Existen variadas formas de consumo de cannabis para conseguir que los cannabinoides lleguen a nuestro flujo sanguíneo. Los dos métodos principales para conseguirlo consisten en la inhalación del humo de la combustión de la hierba por medio de diferentes mecanismos, como un bong, pipa, porro o blunt y también por medio de la ingesta de alimentos que incluyan cannabis en su receta.

Estos comestibles con cannabis se pueden elaborar casi con cualquier tipo de comida que sea imaginable, como galletas, trufas de chocolate, bizcochos, pasta, bocadillos, dulces, o incluso café, vino o cerveza. La lista es interminable. Con todas esas opciones la variedad es casi infinita. Todos estas maneras de consumir marihuana tiene sus ventajas y desventajas, pero en lo que más se diferencian es en el tipo de efectos que producen.

Vamos a ver qué aspectos contribuyen en estas diferencias y cuál es la forma de consumo que podría ser más beneficiosa para cada persona.

El THC se absorbe de forma diferente

El THC, cannabinoide presente en el cannabis y responsable de esos apreciados efectos embriagadores de la marihuana, cuando su consumo es por vía oral es matabolizado por el hígado que lo transforma en 11-hydroxy-THC, Este metabolito tiene una gran capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica y por lo tanto provoca un efecto mucho más intenso y potente.

El THC inhalado sufre un proceso metabólico diferente, ya que viaja directamente al cerebro sin antes pasar por el estómago primero y por el hígado después. Ésta es la principal razón por la que los efectos de la marihuana fumada o vaporizada se hacen sentir rápidamente pero disminuyen también a gran velocidad.

Diferentes formas de administración

Calcular la cantidad de THC que se debe administrar ingerido no es tan fácil debido a los efectos retardados que comentamos en el punto anterior. Únicamente la experiencia nos dará la seguridad para calcular una dosis adecuada y que no sea muy baja ni muy alta, que por otro lado puede producir unos efectos no deseados.

Una forma habitual es emplear de 0,5 a 1 gramos de hierba por persona o dosis. Pero también depende de la marihuana que usemos, ésto puede ser suficiente o excesivo.

La hierba fumada o vaporizada tiene unos efectos inmediatos que permiten calcular la dosis necesaria, nuestro propio cuerpo nos avisará si nos estamos pasando tan sólo en pocos minutos, o por el contrario podemos liarnos y fumar uno más.

Las cantidades de THC y CBD que indican los bancos de semillas son orientativos, pero es bastante fácil comprobar si una planta es potente o muy potente, con unas pocas caladas son suficientes para descubrirlo y por lo tanto, es sencillo saber qué cantidad de marihuana usar en cada porro.

Diferentes formas de dosificación

En cuanto a la dosis correcta en los comestibles 10 miligramos se considera la unidad o la dosis recomendada de THC, por lo menos en zonas ya legalizadas como el estado de Colorado. Es bastante práctico servir y consumir porciones iguales para evitar el exceso con la dosis. También hay otros factores que pueden hacer variar el efecto que nos producen los comestibles cannábicos, como comerlos con el estómago vacío puede potenciar los efectos que experimentemos. Además, el peso corporal puede ser otra variable que influya en esta relación.

Lo más inteligente con los comestibles es empezar con dosis reducidas y tener paciencia hasta que hagan efecto.

En el caso de la marihuana fumada o vaporizada, los efectos se pueden sentir de forma instantánea tras la primera calada. Según la variedad y la cantidad que se haya fumado, podría tratarse de un efecto relajante, eufórico, creativo o incluso vigorizante. Efectos que empiezan a disminuir y desaparecen en la siguiente hora. Por estos motivos, es mucho más fácil controlar la dosis de THC que estás consumiendo.

Efectos y duración

Los comestibles con marihuana tienen unos efectos más retardados. Los cannabinoides son metabolizados, como ya hemos comentado, de forma diferente, y hasta pasado entre media y una hora por regla general no se suelen notar sus efectos. La duración también suele ser más larga, de varias horas. Los efectos son más fuertes y corporales.

La marihuana fumada ofrece concentraciones más moderadas de cannabinoides en el torrente sanguíneo. Mientras que con los comestibles con marihuana, entre el 50% y el 60% de los cannabinoides penetran en el torrente sanguíneo, cuando se fuma sólo penetra entre el 10% y el 20%. Por lo tanto los efectos no son tan intentos. Producen una subida inicial alta durante los primeros 10 minutos, que van disminuyendo de manera considerable durante los 20-50 minutos siguientes.

¿Que forma es más saludable?

Cada vez son más las personas que se interesan en los comestibles, siendo en la actualidad el método de consumo más saludable, por encima de la vaporización y una de la más recomendada cuando se habla de consumo terapéutico. Además por sus efectos más prolongados proporciona un alivio más duradero en síntomas como el dolor.

Técnicamente, vaporizar no es fumar, y sí es también una alternativa de consumo saludable.

Fumar marihuana, desde luego es más perjudicial que comerla y que vaporizarla. 

La marihuana fumada contiene numerosos agentes tóxicos producidos en la combustión, uno de nuestros principales enemigos para los pulmones. 

 

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