Core Seeds

El sistema radicular, la planta que no se ve.

Publicado el 05 de Junio del 2019

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Un buen sistema radicular es la base del éxito de nuestra cosecha.

El sistema radicular es como la boca de nuestras plantas. A través de él es como se alimenta, pero a veces hay fallos que hacen que las raíces sufran de algún tipo de estrés, y si no lo detectamos y tratamos a tiempo puede que sea irreversible e incluso mortal para nuestra planta.

Como ya conocemos, todo el sistema radicular comienza con la aparición de la raíz apical, esa raíz que aparece cuando germinamos nuestras semillas de marihuana. Cuanto mejores y más frescas son las semillas más rápido y con más fuerza germinarán, ese es el motivo por el que escoger semillas de marihuana de calidad es de vital importancia.

La raíz apical se desarrolla hacia abajo, al fondo de la maceta, y son muchas las ramificaciones secundarias que surgen de esta raíz inicial y principal, que a su vez siguen ramificándose hasta que colonizan el máximo posible del medio en el que se encuentre.

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El sistema radicular de las plantas de marihuana se desarrolla de manera incontrolable, crecen sin control día tras día hasta que ya no caben en esa maceta (colonizándola por completo) y es necesario trasplantar a un recipiente de mayor tamaño o la planta dejará de crecer al mismo ritmo que sus sistema radicular. Las raíces de nuestras plantas se desarrollan y crecen a la vez que la propia planta, y si algo hace que se estanque su crecimiento la parte visible de la planta también dejará de crecer.

 Trasplantes, la mejor opción.

Cuando germinamos nuestras semillas podemos ir aumentando el tamaño del recipiente conforme lo va colonizando y ocupando todo el espacio. Podemos empezar con una maceta de 9x9x11cm que son como el recipiente de un yogur.

Cuando ya han germinado y colonizado el tiesto inicial ya en forma de plántula, las trasplantamos a macetas de 3L para que empiece a desarrollarse y a crecer de manera más rápida y pase ahí los primeros estadios del crecimiento. Observaremos como nuestra planta crece cada día ágil y dinámicamente, hasta que las raíces ocupan el espacio disponible y no pueden desarrollarse más. Una vez que las raíces ocupen todo el espacio disponible se paralizará el crecimiento y hasta que no la trasplantemos no continuará su desarrollo.

Si no hacemos el trasplante las raíces se quedarán sin sitio para seguir creciendo, lo que puede ocasionar que la planta comience a florecer de forma automática, en el caso de las autos, o se produzcan complicaciones en el desarrollo, y en casos extremos, incluso que pueda morir. Así que una vez que veamos que la planta ha colonizado con sus raíces por completo la maceta actual, debemos trasplantarla a una maceta mayor.

Esto lo debemos ir haciendo por toda la fase de crecimiento, hasta que llegue la fase de floración, al inicio del verano en exterior o cuando cambiamos el fotoperiodo a 12h/12h en interior. Justo antes del inicio de la floración deberemos tener el último trasplante al tiesto final hecho. En el inicio de la floración las plantas precisan de un estirón radicular, necesario para el estirón que pegan internodalmente las plantas.

Si no trasplantamos antes de la floración el sistema radicular no podrá desarrollarse por completo y es posible producir problemas a la fase de floración y es muy probable que afecte a la producción.

Gerninación en el tiesto final.

Este es uno de los problemas que se presentan a los cultivadores de interior, al germinan directamente las semillas en las macetas finales, completan el ciclo de la planta en esa maceta. Las plantas tienden a salir muy altas y espigadas, con poca flor en la cola central y de muy poca producción. Esto suele pasar porque la tendencia marihuana es a llenar los bordes y el fondo de la maceta y puede dejar el centro del tiesto sin colonizar.

Si hacemos el crecimiento en 3L y trasplantamos a 7L tenemos un cepellón de 3L en el centro del tiesto de 7L, en vez de tener un centro del tiesto hueco tendremos una red de raíces capaz de alimentar a la planta de manera mucho más eficiente.

Si germinamos directamente en un tiesto mayor todavía, el efecto negativo se hace sentir antes. Germinando una semilla directamente en una maceta de 50L, a las raíces le costará mucho llegar a los bordes. Tendremos un montón de sustrato húmedo alrededor del sistema radicular, provocando la ausencia de oxígeno e impidiendo una oxigenación adecuada a la raíz. Eso puede ser fatal para nuestras plantas y puede ocasionar que se pudran las pocas raíces que tenga y que la planta, o no se desarrolle lo necesario, o incluso que se muera.

Cuando haya comenzado la floración no es recomendable hacer trasplantes.

Pero si cuidar al máximo posible el sistema radicular, teniendo mucho cuidado con el exceso de agua, no regar excesivamente, sino simplemente con el agua necesaria que consuman nuestras plantas cada 2 o 3 días.

Si el cultivo es en interior las plantas tendrán un ciclo más corto que en exterior, y manteniendo la cantidad de agua y con un buen abonado bastará para tener plantas sanas. En exterior, con un ciclo vital bastante más largo y llevan toda la floración desde el último trasplante, nuestras raíces necesitarán un poco de ayuda y cuando las raíces empiezan a estar viejas o incluso muertas podemos usar enzimas en nuestras plantas que transformarán la materia orgánica, como las raíces muertas y restos de abonos que no pueden absorber, en azúcares. Esos azúcares son muy parecidos a los producidos en la fotosíntesis y se ocuparán de completar el núcleo celular, dando plantas con más peso.

Además de que, surgirán nuevos espacios por donde el sistema radicular pueda seguir desarrollándose, creando nuevos “pelos absorbentes” en esas raíces y seguirán su ciclo normal floreciendo y alimentándose bien al 100%.

Control de la temperatura y humedad.

Si el cultivo es en interior es importante la ventilación, que sea la adecuada, si no disponen de una correcta ventilación no respirarán bien, y un exceso de humedad hace que el sustrato permanezca demasiado húmedo y las raíces pueden pudrirse, de ahí la importancia de un buen sistema de ventilación en éstos tipos de cultivo.

Otro factor de importancia para el sistema radicular es la temperatura del sustrato o del agua con el que regamos, sobre todo en exterior porque la luz del sol puede aumentar la temperatura del interior de nuestra maceta con lo que se cocerán nuestras raíces. Una buena solución es utilizar macetas de color blanco que no absorberán y reflejarán los rayos del sol.

Las macetas blancas, o cualquier tipo de aislante que las proteja, ayudan a evitar problemas de ese tipo, ya que podremos arruinar nuestra cosecha. También podemos utilizar algo que impida que el sol de directamente a la maceta para evitar el sobrecalentamiento.

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