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Ford Hemp Car, el coche de cannabis.

Publicado el 25 de Septiembre del 2019

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Estamos acostumbrados a hablar de las bondades del cáñamo para diferentes sectores industriales. Si hablamos del sector de la automoción, son conocidos ya los beneficios que presenta la fibra de cáñamo para los coches.

En la actualidad, el cannabis y otras fibras vegetales son consideradas como una posible solución para el mundo del automóvil dadas sus cualidades. Sus defensores señalan que, convenientemente orientadas, podrían servir para fabricar paneles con resistencia similar a la fibra de carbono.

¿Se imaginan un coche con carrocería de cannabis? Ya existe


Incluso un empresario estadounidense llamado Bruce Dietzen presentó en 2017 un coche de cáñamo deportivo con la carrocería basada en esta planta. Con un objetivo muy sencillo:

‘No sólo quiero fabricar un coche limpio de carbono. Mi objetivo es retomar los planes de Henry Ford de producir un coche entero con material vegetal y ecológico’ expresó Dietzen en la presentación del vehículo de cáñamo.

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Hemp car, o el coche de cáñamo de Ford.


Henry Ford en 1941 diseño un prototipo construido también (en parte) con fibra de cáñamo. Su idea era reducir al mínimo el impacto, perjudicial para el medio ambiente, de la producción y fabricación de coches. Para ello quería que se creara todas las piezas del coche que pudieran con compuestos vegetales, entre los que incluyó el cáñamo o la soja.

un coche que fue popularmente conocido como Hemp Car o 'El coche de cannabis',

Henry Ford en persona impulsó el proyecto, convencido de que podía aunar agricultura y automóvil. Un intento de aprovechar desechos agrícolas para obtener materiales ligeros y de bajo costo, que a la vez fueron resistentes. Fue él mismo quien presentó el coche en el Dearborn Day de 1941, el 13 de agosto.

El primer prototipo

Para la fabricación del primer prototipo, Henry Ford tuvo que adquirir unos 12.000 acres de cultivos de cáñamo y soja. Pesaba un 33% menos que la misma versión que usaba carrocería de acero, además de ser mucho más resistente. Desafortunadamente, con la Segunda Guerra Mundial en curso, la industria automovilística sufrió una grave crisis y este modelo cayó en el olvido. Algunos fuentes afirman que fue destruido por uno de los diseñadores de Ford, E.T. Gregorie.

Debido a la escasez de recursos por este conflicto mundial, sobretodo de metales, Henry Ford tuvo la genial idea de construir este modelo con plástico de cáñamo, asegurando que sería incluso más seguro que los fabricados con chasis de metal. Así se aliaron DEFRA (departamento dependiente del gobierno británico), Hemcore (compañía que cultivaba cáñamo) y Ford. El fin era el de desarrollar un vehículo reciclable con materiales provenientes del cáñamo. El propio gobierno británico contribuyó con cerca de 500.000£.


Un sencillo chasis de tubo sostenía una carrocería compuesta por 14 paneles de materia plástico reforzado con un 10% de fibra de cannabis, de ahí el nombre popular del coche.

El material en cuestión fue ideado por el químico George Washington Carver. Con ayuda del Soybean Institute –Instituto de la Soja– y sobre todo del Tuskegee Institute de Alabama, Estados Unidos. La mezcla era curiosa: 50% de fibra del Pinus Elliottii –un pino americano–, un 30% de paja y un 10% de 'ramie', una fibra vegetal usada en Egipto y otros países de la Oriente Medio desde hace milenios, junto a un 10% de cannabis; todo ello pegado mediante una resina celulósica extraída de la soja. En el fondo, algo no muy distinto con lo que se hace hoy con materiales composites.

¿Qué quedó de aquello?

 
Algunos piensan que nada. La entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial paralizó el proyecto. Y se dice que antes de que acabara la contienda el ingeniero Eugene Turenne Gregoire, jefe de diseño de Ford, ordenó destruir el único prototipo… quizás una venganza porque Henry Ford le había relevado de aquel proyecto y lo había confiado a Lowell E. Oberly.

 
También se atribuye su olvido a las presiones por parte de grandes magnates del petróleo y el propio gobierno estadounidense que consideraba que la recuperación económica de la post-guerra no pasaba por cultivar cannabis ni considerar el respeto por el medio ambiente, hicieron que el coche de cáñamo cayese en el olvido rápidamente. 


Poco más se conoce de este prototipo.

El motor del prototipo también consumía aceite vegetal de cáñamo como combustible.

Pero un año antes había entrado en vigor la ley de la prohibición del cáñamo en los Estados Unidos y el coche ecológico del visionario Ford nunca llegó a fabricarse en serie.

En la actualidad, una gran parte de las fibras que se cosechan en Alemania están destinadas a la industria automotriz y muchas piezas de los automóviles llevan fibra de cáñamo.

salvo algunas imágenes y un viejo vídeo de la época donde se muestras las cualidades de Ford Hemp Body Car. En él, se ve como un hombre golpea con un hacha el chasis del coche sin causar ningún o muy pocos daños superficiales.

 
Una de las frases más célebres de Henry Ford fue :

 
“¿Por que usar bosques los cuales han tardado siglos en crecer, y minas las cuales llevan décadas en ser excavadas, si nosotros podemos obtener el equivalente a esos productos minerales, con el crecimiento anual de los campos?”.

 

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