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Que es el NPK y como utilizarlo en el cultivo de marihuana.

Publicado el 12 de Diciembre del 2018

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Las siglas NPK representan nitrógeno, fósforo y potasio, los 3 elementos básicos indispensables para obtener plantas sanas, robustas y que desarrollen cogollos. Vigilar y controlar la cantidad de estos nutrientes es un punto de importancia del cultivo, y puede efectuarse por medio de abonos comerciales o alternativas naturales.

Que es el NPK y porque es importante para el cultivo de marihuana.

El NPK es una fórmula para los nutrientes básicos que las plantas, entre ellas el cannabis, necesitan para subsistir y su correcto desarrollo, Nitrógeno (N) Fósforo (P) y Potasio (K). Estos tres elementos se encuentran en la gran mayoría de abonos o fertilizantes que existen en el mercado, con distintas concentraciones de cada elemento.

También se encuentran en el compost, una buena opción para quien quiere prescindir de los abonos artificiales, pero es más complicado conocer la proporción exacta de estos nutrientes.

 El cannabis necesita NPK en todo su ciclo vital.

Cada uno de estos nutrientes tiene un papel diferente, pero igual de importante, para el desarrollo de las plantas de cannabis.

 Nitrógeno: aunque sea un elemento presente en el aire, la marihuana no es capaz de absorberlo del aire y necesitan asimilarlo del suelo por medio de las raíces. Es fundamental para la fotosíntesis, además de ser el elemento fundamental en la correcta nutrición de la marihuana en la fase de crecimiento.

Es un nutriente de vital importancia para la producción de clorofila, que las plantas usan para transformar el dióxido de carbono del aire en glucosa, utilizada por las plantas para crecer. Es lo que hace que la planta crezca de forma rápida, sana y robusta y proporciona ese color verde clásico. Cuando la planta tiene carencias de este nutriente amarillean las hojas y cuando tiene un exceso se vuelve de un verde muy oscuro. De forma natural el nitrógeno está presente en el estiércol de diferentes animales como gallinas o vacuno.

Fósforo: nutriente más complicado de encontrar de forma natural, esencialmente porque es muy reactivo a otras elementos y es imprescindible para el crecimiento y desarrollo del sistema radicular.

La marihuana, es su fase de floración necesita más cantidad de fósforo, motivo por el que los fertilizantes especificos para la floración concentren más fósforo que los de crecimiento.

Potasio: Como el fósforo y el nitrógeno, el potasio fortalece el metabolismo del cannabis y es fundamental para la fotosintesis y para la elaboración de proteínas esenciales de la planta. También fortalece el sistema inmonológico, haciendo más fuerte y resistente a posibles enfermedades o plagas. Como el fósforo, el potasio es muy reactivo y escasea de forma natural en el medio.

Los tres elementos son de vital importancia en todo el ciclo de la planta de marihuana.

Pero las necesidades de estos varia dependiendo de la fase en que se encuentre la planta.

Las plantas jovenes demandan diferentes proporciones de estos nutrientes que las plantas adultas o las plantas en fase de floración, y existen unas normas genéricas de las diferentes necesidades de NPK dependiendo de la fase en que se encuentren.

NPK para la fase de crecimiento.

Este periodo se puede repartir en tres fases diferentes.

Plántula:

Plantitas recien nacidas en las que no ha desarrollado más de dos nudos, o grupos de hojas, en este periodo demandan niveles bajos de NPK, un nivel correcto sería 2-1-2.

 Crecimiento inicial:

 Cuando la planta a crecido un poco y ya suma 4 o 5 nudos o pares de hojas, es momento de aumentar los nutrientes porque demandará dosis de nitrógeno algo más elevadas, 4-2-3 sería un NPK adecuado.

Crecimiento final:

En esta fase las plantas demandarán más nutrientes, así crecerán con vigor, fuertes y rápidas, para estar bien sanas y robustas para la fase de floración. Un NPK correcto sería 10-5-7

 NPK para la floración.

En la floración el cannabis demanda más cantidad de fósforo y potasio que de otros nutrientes, ayuda a producir más cantidad de flores y más pesadas.

En esta fase incial de la floración se suele utilizar un NPK 5-10-7 y conforme se va avanzando en la floración se va aumentando la dosis de nutrientes siempre con los niveles de fósforo má elevados, un NPK ideal sería 6-15-10.

A partir de la tercera o cuarta semana de floración, dependiendo de la variedad cultivada, muchos cultivadores usan un PK (abono comercial que no contiene nitrógeno) acompañando al abono de floración, cuando las flores del cannabis van aumentando de tamaño según avanza la floración, cada vez son capaces de absorver más fósforo aumentando el tamaño de los cogollos, estos PK tienen altas concentraciones de fósforo y potasio, hay PK 13-14 ( fósforo y potasio al 13 y 14 %), PK 20-21 y hasta PK 50-30, si se conoce bien la variedad que se esté cultivando se les puede sacar el máximo rendimiento.

En la etapa final de la floración, sobre la última semana, se elimina todo nutriente y se hace el lavado de raíces, que consiste en regar durante la semana final con abundante agua, con la intención de eliminar todo posible resto de nutrientes y evitar que dejen residuos en los cogollos que afectarían al sabor de la marihuana.

Abonos comerciales o abonos caseros.

Las forma más sencilla de administrar niveles de NPK correctos para cada fase de desarrollo de las plantas es utilizar abonos comerciales ya elaborados con dosis correctas de NPK, recuerda que viene especificado en el envase las concentraciones de cada nutriente con unos números y siempre en el mismo orden, N-P-K.

Hay de extracción mineral o biológica. Los hay líquidos para disolución en el agua de riego y también sólidos para mezclar en el suelo. Unos buenos enriquecedores biológicos de nutrientes en el suelo son, el humus de lombriz, rico en nitrógeno muy bueno para la fase vegetativa, y el guano de murcielago, rico en fósforo muy recomendable para la fase de floración.

También hay muchos cultivadores que intentan elaborar sus propios fertilizantes caseros partiendo de materia orgánica disponible.

Algo tan sencillo como hacer compost vegetal en el jardín con restos vegetales, o se puede elaborar humus de lombriz si se dispone de estiércol, al cual se le añaden lombrices que irán comiendo el estiércol y dejando un producto rico en nutrientes de altísima calidad.

También se puede trabajar con cosas como emulsiones de pescado, estiércol de gallina o de oveja, infusiones de hortiga, o ceniza de madera.

Sea cual sea el tipo de nutrición para tus plantas que más te guste, si cultivamos semillas de alta calidad, una nutrición correcta nos dará una cosecha productiva de alta calidad.

 

 

 

 

 

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