Core Seeds

Se acaba el verano, bajan las temperaturas, va llegando la hora de encender el interior.

Publicado el 18 de Septiembre del 2018

0

Para muchos consumidores de marihuana, el cultivo de cannabis para el abastecimiento propio, ya sea para uso médico o lúdico, es una costumbre cíclica que nos mantiene ocupados todo el año, en la época veraniega, cuando hace calor y hay mucha luz, se aprovechan todo tipo de espacios para crecer nuestras plantas con la luz solar, desde ventanas, balcones, terrazas, huertas, o incluso el monte. Cuando nos adentramos en el otoño, la cosecha de exterior va llegando a su esperado fin, también es tiempo de poner en marcha el cultivo interior, o por lo menos empezar a planificarlo. Conseguir una cosecha de exterior que nos proporcione marihuana para todo el año no está al alcance de todo el mundo pues se necesita mucho espacio, bastantes plantas de gran tamaño, disponer un sitio en el que poder hacerlo sin riesgo, no es habitual tenerlo, y mucho menos si se vive en una ciudad, por lo que disponer de un cultivo interior es una idea a tener en cuenta si nuestro objetivo es no depender del mercado negro para conseguir hierba. Además es la única forma de cultivo que no tiene sanción en caso de ser detectado por las fuerzas de seguridad, porque cumple con los requisitos de cultivo para consumo propio, privado y no estar a la vista de terceros, por lo que en caso de tener la mala suerte de que la policía lo detectase no cabría sanción posible, ni penal, ni administrativa.

 Lo primero que se necesita es disponer de un espacio para cultivar.

Se tiende a pesar que sea necesario un gran espacio, pero en realidad no es así, se puede poner un cultivo en interior en casi cualquier lugar, garajes, sótanos, una habitación vacía, una despensa o incluso en armarios. Está claro que con más espacio mejor, pero también hay que tener en cuenta que contra más superficie de cultivo más plantas podremos poner, pero más luz necesitaremos y también más ventilación, algo que hace subir los gastos de instalación.

Para escoger el espacio adecuado, debes controlar los siguientes factores: luz, clima y aire.

Control de la luz:

Hay que estar seguro de que no habrá contaminación lumínica. El periodo de oscuridad total de las plantas de marihuana hay que tomárselo muy en serio, no se puede molestar a las plantas con ninguna luz que venga de fuera de nuestro cultivo o las plantas no harán bien su ciclo nocturno, que es muy importante sobre todo en la fase de floración, una pequeña contaminación lumínica en la oscuridad puede hacer que las plantas no florezcan como deben o incluso no lleguen a hacerlo.

Una vez tenemos claro donde vamos a montar nuestro indoor debemos decidir la iluminación que vamos utilizar, tenemos varias opciones para esto, led, lec, sodio....Las lámparas de tecnología led consumen menos energía y emiten menos calor, aunque tienen un elevado precio que hace que no se amortice a corto plazo su ahorro energético. Las lámparas LEC se empiezan a hacer un hueco en el mercado por un consumo más bajo que el sodio pero un precio del producto más elevado, pero nosotros nos vamos a centrar en las lámparas de alta presión de sodio, son las más utilizadas desde hace mucho tiempo, con un precio asequible y con resultados sumamente efectivos.

Para calcular la potencia y el número de focos que se necesitan para iluminar correctamente la zona de cultivo es necesario saber la superficie de cultivo, los metros cuadrados que ocupa la zona donde van a ser colocadas las plantas, un foco de 250 w de alta presión de sodio nos dará una superficie de cultivo de 60 x 60 cm y necesitará una distancia mínima de unos 40 cm desde el foco a la punta de las plantas, si no las quemará, por lo que tiene que tener una altura de entre 120 y 150 cm, teniendo en cuenta que las plantas tendrán una altura de entre 60 y 90 cm. Un foco de 400 w nos da una superficie óptima de cultivo de 1 x 1 x 2 metros ( ancho, largo, alto) y una distancia con la punta de las plantas de 50 cm. Con un foco de 600w conseguiremos una superficie cultivable de 1.2 x 1.2 x 2 metros con una distancia con la parte más alta de las plantas de 70 cm. Para el máximo rendimiento de la lámpara que se instale hay que utilizar un reflector adecuado que proyecte toda la luz emitida hacia las plantas.

Es altamente recomendable utilizar un temporizador para que encienda y apague la luminaria automáticamente, y tener todo el control sobre el estricto horario lumínico que necesita el cannabis.

También es muy recomendable colocar un papel reflectante que ayuda a dirigir la máxima cantidad de luz posible hacia las plantas, algo que aumenta la cantidad y la calidad de las cosechas, estos reflectantes pueden aumentar la luminosidad de los focos hasta un 30%.

Otra opción es pintar las paredes de blanco mate, fácil de conseguir en cualquier tienda de pinturas, ofrece una destacable reflectividad, entre un 80 y un 90% y es muy sencillo de aplicar.

Control de la temperatura y humedad:

Estos son dos factores de cultivo muy importantes para conseguir un cultivo óptimo y deberás tener todo el control posible de estos dos factores para poder optimizar el cultivo al máximo. Una buena forma de controlar este aspecto es disponer de un medidor de temperatura y humedad y una buena ventilación ayudará a su control.

Ventilación, renovación y circulación de aire:

Hay que poner una ventilación adecuada al espacio de cultivo elegido, es algo sumamente importante, las plantas necesitan una renovación de aire que les aporte aire fresco para lo que es recomendable colocar un extractor, y un (o más) ventilador que remueva el aire del habitáculo evitando bolsas de aire viciado y facilitando unos niveles constantes en la temperatura y la humedad. Si no se presta atención a este factor, con toda probabilidad nuestras plantas tendrán muchos problemas de salud, además del riesgo de contraer moho u otras enfermedades.

Por que es necesaria la ventilación y como se calcula el caudal del extractor adecuado.

El motivo de que se le de tanta importancia a la renovación de aire no es solo por la temperatura de las plantas, sino por la cantidad de CO2 que son capaces de absorber, lo absorben en el ciclo de día para hacer la fotosíntesis y si no aportáramos nada de aire consumirán todo el aire del cultivo en solo un minuto, sufriendo asfixia y estancando el aire, produciendo hongos y patógenos poco saludables para el cannabis. Si queremos que que el nivel de CO2 esté siempre al máximo deberemos renovar el aire una vez cada minuto.

La forma de saber que caudal de extracción necesitamos es sencilla, tenemos que saber el cubicaje del cultivo, lo sabremos midiendo el largo, el ancho y la altura del cultivo y multiplicándolo entre sí, como en los extractores se indica el caudal en m3/h (metros cúbicos hora) para que el aire se renueve cada minuto, que es el tiempo que tardan las plantas de marihuana en consumir el CO2, tenemos que multiplicar el cubicaje del cultivo por 60 (minutos/hora).

Volumen de aire a extraer= m3 del cultivo x 60 renovaciones a la hora.

Si tenemos un armario de 1 metro de largo x 1de ancho x 2 de alto, 1x1x2= 2m3 x 60 = un caudal de 120m3/h.

Ya tenemos todo calculado y montado.

Solo nos falta introducir las macetas o el sistema de cultivo escogido y elegir lo más importante, unas buenas semillas de marihuana, porque si tenemos un buen sistema de cultivo y no introducimos una buena genética no obtendremos una cosecha de alta calidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia. Si sigues navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies.

Aceptar