Core Seeds

Se acerca la cosecha pero, ¿cuando es el mejor momento?

Publicado el 24 de Septiembre del 2019

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Tras dedicar meses a cultivar nuestras preciadas plantas de marihuana, no queremos arruinar la cosecha ya lista por recogerla antes de tiempo o esperar demasiado. El cultivador experimentado sabe que hay un momento ideal al final del ciclo de floración en el que los cogollos tienen una concentración máxima y producen los máximos efectos.

Cosechar demasiado pronto dará lugar a rendimientos inferiores y una menor concentración de cannabinoides, que además no habrán tenido tiempo de desarrollarse por completo. Por otro lado, cosechar tarde permite que el THC empiece a degradarse una vez ha pasado su momento más álgido. Pero no hay que preocuparse, saber cuándo cosechar las plantas no es una habilidad complicada de aprender. Mientras dispongamos una lupa y pasión por las plantas, marcaremos la diferencia en la cosecha de este año.

DOS TECNICAS: PISTILOS Y TRICOMAS


PISTILOS


Los pistilos son pelos alargados en las flores del cannabis que recolectan el polen de las plantas masculinas durante la fertilización. Además, es el método, llamemosle “a ojo”, para decidir si una planta está para cosechar. Durante la fase de floración, los pistilos presentan un color blanquecino. Hasta que los cogollos se acercan a su concentración máxima de cannabinoides. A medida que la planta madura, los pistilos empiezan a adoptar tonalidades ámbar y se rizan, antes de volverse de tono anaranjado o marrón, como si se oxidasen.

Una buena regla cuando se utilizan los pistilos como punto de referencia para la cosecha es esperar hasta que algo más de la mitad de ellos se hayan oxidado o cambiado de color. Si esperamos más tiempo la hierba acabará produciendo unos efectos más sedantes cuando se consuma, como somnolencia y fatiga.

TRICOMAS


La técnica más precisa para asegurarse de si las plantas están listas es examinar los tricomas bajo una lupa o microscopio. Al igual que con la regla de los pistilos, los cultivadores deben fijarse en los colores para decidir cuándo es hora de cortar. Los tricomas son unas glándulas de resina en las flores, que producen cannabinoides como el THC, y terpenos.

Este cristalino recubrimiento de pelos con forma de “cupachus” es translucido hasta que durante la floración se empieza a volver lechoso. Es el momento de concentración máxima de cannabinoides, que señala al cultivador experto que es momento de ponerse manos a la obra. Si se nos pasa este momento, los tricomas pasan a tener un color ámbar, indicando la posibilidad de que el THC haya empezado a degradarse.

Como siempre todo de lo que más depende es de la variedad que hayamos escogido y las condiciones de cultivo que tengamos y, si hemos cultivado un variedad comercial, una buena referencia del tiempo de cosecha viene especificada en los pack de semillas comerciales.

MOMENTO DE LA COSECHA


Ahora que ha sido valorado la madurez del cultivo para decidir si está listo para recoger, tendremos que esperar a primera hora de la mañana o hasta que anochezca para realizar la operación en la oscuridad. Aunque puede parecer una diferencia mínima, el momento del día que escojamos para cosechar puede marcar la diferencia sobre el sabor de los cogollos secos. Si cosechamos a la mañana hay que tener cuidado con el rocío pues estarían demasiado húmedos facilitando la aparición de hongos. Otras teorías proponen que los nutrientes producidos en la fotosíntesis se desplazan hacia el sistema radicular por la noche, lejos de los cogollos.

Pero siempre el factor más importante es nuestra disponibilidad.

¡TIJERAS PREPARADAS!


En lo que respecta al propio proceso de cosechar cada planta, es recomendable el tener a mano unas buenas tijeras y guantes de jardinería. Hay quien prefiere cortar la planta con todas las hojas por más protección de las flores mientras están secando, pero la forma más extendida de cosecha es quitar las hojas antes de cortar, sobre todo porque con la planta todavía en fresco, las hojas están tiesas, y el trabajo de “manicurado” de la planta es más sencillo, además nos ayudará a manejarnos mejor con las tijeras entre las ramas. A continuación, cortamos la planta entera sepárandola de sus raíces.

A partir de aquí, puede ser una buena idea dejar un par de ramas para facilitar la tarea de colgar las plantas.

!Conseguido!

Hemos cultivado una planta de cannabis perfecta, que ha alcanzado su máximo potencial y está lista para pasar a las últimas fases del proceso de cultivo, y no por ello menos importantes, el secado y el curado. Una vez terminadas, las flores por fin se podrán fumar o utilizar para hacer concentrados o derivados cannábicos, pero en definitiva, estarán listas para ser disfrutadas.

 

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