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Técnicas de cultivo de marihuana en interior: cultivo continuo.

Publicado el 10 de Febrero del 2020

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Técnicas de cultivo de marihuana en interior: cultivo continuo.

Se entiende por cultivo continuo de cannabis al cultivo sin interrupciones para el que es necesario disponer de al menos dos espacios diferentes, uno dedicado al ciclo de crecimiento y otro al de floración.

El principal, llamemosle así, sería el espacio dedicado exclusivamente al ciclo de floración. Y como mínimo, debemos disponer de otro espacio dedicado exclusivamente al ciclo de crecimiento. Este segundo espacio lo podemos optimizar todavía más incluyendo un tercer espacio de cultivo específico para la germinación de las semillas o el enraizado de esquejes.

Con este tipo de cultivo continuo, lo que se pretende es conseguir cosechas extra rápidas. Si lo organizamos y programamos bien y con la ayuda de una variedad adecuada para este fin, se pueden llegar a obtener hasta 7 cosechas en un año. El cultivo continuo es la solución para todos aquellos cultivadores que disponen de un espacio reducido y las cosechas obtenidas de él no alcanzan para cubrir la demanda de cannabis mientras se realiza un nuevo cultivo. El cultivo clásico, partiendo desde semillas y en un único espacio de cultivo, la duración estandar de un cultivo rondará los 3 meses.

Espacio vegetativo o crecicmiento


Será la zona dedicada al crecimiento y mantenimiento de plantas madre si es el caso. También de enraizado y germinación si no se pretende contar con un tercer espacio. El fotoperíodo debe ser siempre de 18/6 (luz/oscuridad). Se podrían optar por otros fotoperíodo con aportes de luz más elevados como 20/4, pero si decidimos mantener alguna planta madre, sufrirá menos estrés con sus necesarias horas de oscuridad.

La iluminación no debe ser necesariamente muy intensa. Debemos tener en cuenta que disponemos de unas ocho semanas que dura la fase de floración, para conseguir que las plantas que tenemos en crecimiento alcancen un buen tamaño, tiempo más que suficiente. Pero tampoco debe ser una luz muy débil, ya que de lo contrario las plantas tenderán a estirarse y crecer débiles.

 
Debido a que la iluminación no será muy potente, tampoco necesitaremos un gran sistema de ventilación ya que no se generará mucho calor. Un simple extractor en línea e intracción pasiva será suficiente. Un pequeño ventilador de pinza en el interior del armario siempre es necesario para fortalecer las plantas entre otras cosas. Su consumo es mínimo y apenas ocupa espacio.

En cuanto al tamaño del espacio, siempre influirá el tipo de cultivo que planteemos. Si partiremos los cultivos en floración partiendo de esqueje o semilla. Por ejemplo un esqueje de 15-20 cm tiene ya una buena altura para pasar a fase de floración. En este caso una zona de crecimiento pequeña es suficiente, ya que un esqueje de ese tamaño se puede mantener en una maceta de 1 litro y podríamos crecer muchas plantas en pequeños espacios.

Por el contrario, una planta nacida de semilla y a no ser que la podemos, en un mes de crecimiento alcanzará fácilmente los 25-30 cm. Ésto ya requiere macetas de mayor tamaño. En este caso la zona de crecimiento debería ser mayor, siendo lo ideal del mismo tamaño que la zona de floración. Incluso crecer las plantas en las mismas macetas en las que después realicemos la floración, para simplemente cambiar las plantas de armario.

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Espacio de floración


Entramos en la zona de producción. La iluminación a no ser que pretendamos darles un breve período de crecimiento a las plantas, tendrá un espectro específico para la fase de floración. Típicas lámparas de vapor de sodio, las más novedosas lámparas LEC o paneles LED son las opciones principales. Todas tienen sus pros y sus contras, desde el consumo eléctrico, hasta su precio, durabilidad o la producción que llegan a ofrecer.

 
El fotoperíodo será siempre de 12/12, la máxima cantidad posible de luz que podemos dar manteniendo las plantas en floración. Y ni que decir tiene que cuanto trabajamos con diferentes espacios de cultivo y diferentes fotoperíodos, las zonas debes estar bien aisladas para evitar la contaminación lumínica. En cuanto a la ventilación, igualmente contaremos con un ventilador interior, además de extractor e intractor apropiados para ese espacio.

El tamaño de las macetas y número de plantas es elección del cultivador. Si se parte de plantas nacidas de semilla, una buena densidad serían 9 plantas por m2. Si se parte de esquejes, 16 plantas en macetas de 5 litros o 25 plantas en macetas de 3 litros son una opción, pero no las únicas. Como decimos, la duración media de la floración será de unas 8 semanas. Y en ese tiempo debemos preparar las plantas de la zona de crecimiento para pasar inmediatamente a floración cuanto cosechemos, y volver a repetir el ciclo.

Enraizado y germinación, espacio opcional


Como opción y para dedicar la zona de crecimiento exclusivamente al crecimiento y mantenimiento de plantas madre, podemos contar con una pequeña zona de enraizado de esquejes y germinación de semillas. No se necesita un gran espacio, ya que las necesidades de iluminación y ventilación serán escasas. Una vez las semillas han germinado y tengan sus primeras hojas, o los esquejes ya hayan enraizado, pasarían a la zona de crecimiento.

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